Principales mitos en relación con la administración del tiempo:
Todo el mundo pierde el tiempo. Es parte del ser humano. Cierto tiempo de ocio puede ser constructivo porque ayuda a relajarse o a reducir la tensión. Sin embargo, a veces esto puede ser algo frustrante, especialmente cuando se pierde el tiempo por hacer algo menos importante de lo que se podría estar haciendo. Aunque a veces perder el tiempo, en el sentido más popular y amplio, puede ser sinónimo de un mejor aprovechamiento del mismo, en tanto el tiempo libre y el descanso forman parte consustancial del desarrollo humano y social. En la antigüedad, el ocio era bien visto, porque su empleo permitía ejercitar el saber.
A continuación, les presentamos algunos de los principales mitos que suelen argumentarse para sustentar la cultura del tiempo improductivo:
Todo el mundo pierde el tiempo. Es parte del ser humano. Cierto tiempo de ocio puede ser constructivo porque ayuda a relajarse o a reducir la tensión. Sin embargo, a veces esto puede ser algo frustrante, especialmente cuando se pierde el tiempo por hacer algo menos importante de lo que se podría estar haciendo. Aunque a veces perder el tiempo, en el sentido más popular y amplio, puede ser sinónimo de un mejor aprovechamiento del mismo, en tanto el tiempo libre y el descanso forman parte consustancial del desarrollo humano y social. En la antigüedad, el ocio era bien visto, porque su empleo permitía ejercitar el saber.
A continuación, les presentamos algunos de los principales mitos que suelen argumentarse para sustentar la cultura del tiempo improductivo:
-
El mito de la actividad: “El ejecutivo más lleno de trabajo es el más eficiente”. Se confunden los
resultados con la actividad... para no llegar a ninguna parte.
-
El mito del hombre equipo: “Cuanto más alto sea el nivel en que se manejen los asuntos, tanto
mejor”. Se regatea la delegación, y se pretende hacer las cosas uno mismo “para estar en todo”:
invadiendo puestos, aplastando personas y matando motivaciones.
-
El mito de la decisión aplazada: “Hay que aplazar las decisiones hasta haber recopilado todos los
datos”. Lo que sucede es que no se decide a tiempo, o no se decide nunca.
-
El mito del indispensable: “Los resultados son directamente proporcionales al volumen de trabajo
invertido, así que yo trabajo 15 horas diarias”. Se centra el interés en trabajar más, en vez de trabajar
mejor.
-
El mito de ahorrar tiempo: “Hay que ahorrar tiempo a través de soluciones sencillas y fáciles”. Se
regatea el tiempo que se debe emplear en asuntos difíciles, tratándolos de manera superficial, de modo
que se está condenando a repetir lo que salió mal.
-
El mito de trabajar contra el tiempo: “El tiempo presiona al ejecutivo: se le echa encima”. El más
precioso recurso queda convertido en estorbo y objeto de justificaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario